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La preventa en telecomunicaciones: una función estratégica para ganar nuevos negocios

Personas conversando en una mesa con un ordenador y café
Por Corviniano González Perera — 8 de abril de 2026

Comprender el nivel de madurez de la preventa de una organización es el primer paso para identificar oportunidades de mejora y avanzar hacia modelos más estructurados

Los procesos de licitación y las solicitudes de propuesta (RFP) son cada vez más exigentes en el sector de las telecomunicaciones. Por ello, la preventa tiene un impacto directo en la capacidad de las empresas para ganar nuevos contratos. Su función consiste en analizar las oportunidades comerciales y definir la solución tecnológica adecuada. A partir de ese trabajo se construye la propuesta que se presenta al cliente.

La calidad de esta función influye en la competitividad de las organizaciones. La preventa no se limita a preparar una oferta técnica o económica. Requiere comprender con precisión la necesidad del cliente y construir una propuesta sólida. Para lograrlo, es necesario coordinar el trabajo de distintos equipos dentro de la organización.

La preventa como motor de crecimiento en el sector telco

En organizaciones orientadas al desarrollo de nuevos negocios, la preventa ocupa un lugar relevante dentro del ciclo comercial. A partir de una oportunidad identificada por el área comercial, su misión es convertir esa oportunidad en una solución concreta. Esa solución debe ser viable desde el punto de vista técnico y sostenible desde el punto de vista económico.

Este trabajo exige integrar diferentes perspectivas dentro de la empresa. El conocimiento técnico es imprescindible, pero también lo es la visión comercial de la cuenta. A esto se suma el análisis económico que determina la viabilidad de la oferta.

Cuando la preventa está bien organizada, las empresas pueden preparar propuestas más consistentes. También mejoran su capacidad de respuesta ante procesos de contratación complejos.

El papel de la preventa en el ciclo de ventas de nuevos negocios

El ciclo de ventas de nuevos negocios abarca desde la planificación de cuentas estratégicas hasta la entrega del servicio al cliente. Dentro de este proceso, la preventa tiene un papel especialmente relevante en dos momentos: la identificación de oportunidades y la elaboración de la propuesta.

Durante estas fases es necesario estudiar los requisitos del cliente y definir la arquitectura de la solución. Sobre esa base se construye el caso de negocio que sustenta la oferta.

La preventa conecta así la actividad comercial con el diseño técnico de la solución. También actúa como enlace con el análisis económico que valida la propuesta.

Cuando esta función está estructurada, el proceso de elaboración de ofertas se desarrolla de forma más ordenada. Esto permite mantener consistencia entre propuestas y responder con mayor rapidez a nuevas oportunidades.

El reto de muchas organizaciones: preventas poco estructuradas

En muchas organizaciones la preventa todavía se gestiona de forma reactiva. La preparación de ofertas depende a menudo de la disponibilidad puntual de distintos profesionales dentro de la empresa. Estas personas suelen compaginar esta tarea con responsabilidades en operaciones u otras áreas.

En estas situaciones no siempre existen responsabilidades claramente definidas. Los procesos suelen estar poco documentados. Las herramientas utilizadas también son limitadas.

Como consecuencia, la calidad de las propuestas puede variar entre oportunidades. Además, la actividad comercial resulta difícil de escalar cuando el volumen de ofertas aumenta.

Este escenario es habitual en organizaciones que comienzan a desarrollar actividad en nuevos negocios. También aparece en empresas que aún no han estructurado formalmente la función de preventa.

Hacia un modelo de madurez de la preventa

Analizar la preventa desde una perspectiva de madurez organizativa permite entender hasta qué punto esta función está consolidada dentro de la empresa. Este análisis implica revisar cómo se organiza el equipo y qué procedimientos se utilizan para preparar las ofertas. También es necesario observar qué herramientas apoyan el proceso.

Este ejercicio permite identificar el punto de partida de la organización. A partir de ahí es posible detectar áreas de mejora y definir una evolución hacia modelos más estructurados.

Para facilitar este diagnóstico, Nae propone un modelo de madurez de la preventa que describe la evolución de esta función en cuatro niveles: reactiva, estandarizada, orquestada y excelente.

Cada nivel refleja una forma distinta de organizar el trabajo de preventa, desde estructuras poco formalizadas hasta modelos altamente integrados en la estrategia comercial de la empresa.

Comprender en qué nivel se encuentra una organización es el primer paso para identificar oportunidades de mejora y avanzar hacia modelos más estructurados.

Ana Izquierdo
Ana Izquierdo

Líder de la Unidad de Negocio Customer

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