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Actualidad

Los cambios suponen incertidumbre, pero también son la mejor forma de avanzar

Por Nae — 15 de diciembre de 2020

Antoni Ibañez y Cristóbal Escoda, co-CEOs de Nae, comparten nuestra respuesta a la COVID-19 como organización

Cuando Nae nació en 2004 lo hizo para generar un espacio de desarrollo profesional donde fuera posible provocar cambios. A principios de la década del 2000 ya se comenzaban a vislumbrar las tendencias que se han confirmado más adelante: que vivimos en un mundo volátil, incierto y ambiguo, donde los cambios son la tendencia constante y conllevan incertidumbre, pero también son la mejor forma de avanzar. Por eso, todas las compañías necesitan estar cambiando constantemente y adaptarse así a las nuevas circunstancias.

Durante todo este tiempo hemos trabajado para crear una cultura que cuestione lo vigente, porque el cambio es lo único que siempre es constante. Pensamos que eso solo es posible cuando trabajamos de igual a igual, “de tú a tú”. Entre clientes, entre partners, entre socios, entre personas.

Creemos que una solución no es buena si no comprende el factor humano y que este es el ingrediente básico de cualquier organización. Por eso trabajamos poniendo a las personas en el centro. Apostamos por maximizar la autonomía y la libertad de elección, porque al construir desde el enfoque de las personas, las soluciones son más fácilmente implementables.

Y desde este enfoque es desde donde hemos abordado la crisis generada por la COVID-19, aferrándonos a nuestra forma de entender el negocio y a nuestro propósito.

Siguiendo los cinco ejes que Luis Miguel Gilpérez ha definido en el libro España 5.0, hacia un nuevo modelo de reindustrialización, compartimos a continuación cuál ha sido nuestra evolución en los últimos meses:

Digitalización

Quizás este haya sido el punto más fuerte en nuestro caso. Desde el primer día en que las autoridades de los diferentes países decretaron el confinamiento de las personas en sus domicilios por motivo de la COVID-19, pudimos mover inmediatamente nuestras operaciones a la modalidad de trabajo en remoto, sin que los servicios a los clientes se hayan visto afectados. Fuimos capaces de reorganizar las agendas con los clientes y de mantener objetivos y alcance en la práctica totalidad de los proyectos.

Haber invertido en ello en el pasado —cuando no parecían necesarias medidas como que cualquier persona del equipo tuviera un equipo portátil, que todos los sistemas estuvieran en la nube o que nuestros procesos no requiriesen de papel— nos ha situado ahora en una excelente posición.

Continuidad del territorio

En Nae hay personas del equipo que de forma habitual viven lejos de las zonas de mayor densidad poblacional e industrial. En este periodo, muchas otras personas han conectado con esta idea y han comenzado a considerarlo como una opción para ganar en calidad de vida para ellos y sus familias, y así, además, promover un desarrollo económico y social más equilibrado entre territorios.

Los nuevos procesos para el trabajo desde cualquier ubicación nos tienen que ayudar a hacer realidad esta posibilidad. Si somos capaces de crear una propuesta de valor atractiva, tanto para las personas de nuestro equipo como para nuestros clientes, la ventaja competitiva que nos ofrece nos va a ayudar a poder diferenciarnos en el mercado de forma significativa.

Industria

Cuando se vive en un entorno digital, como en el que estamos en Nae, se puede llegar a pensar que el grado de digitalización empresarial es similar al del propio entorno. Esta crisis nos ha permitido visualizar que no es así. Aún quedan muchos sectores por dar el salto.

En esta línea hemos puesto en marcha dos grandes planes de acción. El primero va orientado a reforzar nuestra comunicación para compartir de forma abierta nuestro conocimiento; de esta forma un mayor número de personas tendrán acceso a ideas y experiencias que le pueden servir de inspiración para abordar nuevas iniciativas de transformación en sus empresas.

El segundo plan tiene como objetivo potenciar nuestra diversificación sectorial, apostando por nuevos sectores más allá de nuestro objetivo habitual, las empresas de servicios. Así, hemos reforzado nuestra acción comercial en sectores como el gran consumo o la industria. Eso también nos ha llevado a revisar nuestra capacidad comercial, para dotarla de un mayor grado de agilidad y maestría.

Sostenibilidad

En este caso vamos a ampliar la interpretación del propio Luis Miguel Gilpérez, abriendo el campo de la sostenibilidad más allá del consumo energético y el cuidado del medioambiente.

Ser una compañía sostenible significa incrementar nuestro estado de consciencia como compañía y pensar en el impacto que queremos generar en la sociedad, más allá del que generamos en nuestros propios clientes.

Como contábamos al principio, cuando Nae nació no lo hizo únicamente por una cuestión económica, sino para generar valor, valor para nuestros clientes y también para las personas que trabajan con nosotros. Y eso no sería posible si no tuviéramos en cuenta otros agentes relevantes, como nuestros partners, la comunidad que nos rodea, o el medioambiente, porque están todos conectados y son interdependientes.

Por el momento hemos lanzado una pequeña iniciativa para ayudar de forma altruista a pequeñas compañías que no suelen formar parte de nuestros clientes objetivo. Trabajamos con ellos en pequeños proyectos de consultoría que les permitan revisar sus negocios y superar la crisis de la COVID-19 utilizando nuevos puntos de enfoque. De esta forma, ponemos nuestra propia experiencia y conocimiento de la tecnología a disposición de otras empresas menos avanzadas para ayudarlas a acelerar sus procesos de digitalización y transformación en este ámbito.

Nuestro plan para el futuro pasa por hacer un mayor énfasis en este punto, apostando por introducir la sostenibilidad y la responsabilidad social y medioambiental como elementos vertebradores en los proyectos que desarrollamos con nuestros clientes.

Internacionalización

Hasta ahora, muchas empresas llevaban a cabo estrategias de internacionalización como práctica para diversificar el riesgo; si un país entraba en crisis, los resultados se podían salvar con los de otro. Pero, en un escenario de pandemia global como el que vivimos, no ha funcionado.

En Nae hemos aprovechado este contexto para reforzar aún más nuestra internacionalidad poniendo foco en la diversidad y aprovechando al máximo el potencial de cualquier persona del equipo, independientemente de su ubicación geográfica. Hemos dejado de ser equipos distribuidos en distintos continentes para ser un único equipo. Asumir realmente las implicaciones de este cambio no es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana, así que vamos a continuar trabajando tanto desde el punto de vista de la globalización completa de nuestra organización y nuestros procesos, como desde el punto de vista más humano, para que seamos capaces de creer que el equipo es mucho más que las personas a las que podemos tener más cerca y ver físicamente.

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