Separación entre redes: más que una alternativa

Considerada como el nuevo oro de las empresas de telecomunicaciones, la capa de red está evolucionando cada vez más hacia una capa virtualizada o incluso compartida

El tema de la separación tiende a ser polémico en todos los ámbitos, ya sea en la relación entre las personas, entre la empresa y el empleado y, por qué no, entre las capas de redes y servicios. Estas dos últimas mantienen una acalorada disputa en los últimos años, aún más con las novedades que se detallan a continuación.

La capa de servicios, en primer lugar, se percibió como el producto final entregado al usuario: la voz, a través de telefonía fija y móvil, y los datos, mediante la banda ancha fija y móvil. Hubo un momento en que esta capa comenzó a reinventarse a sí misma, con los ahora ya clásicos «SVA», es decir, servicios de valor añadido.

Estos servicios eran, en un inicio, solo los tonos de llamada y los fondos de pantalla, y fueron evolucionando gradualmente hacia la música, la radio WAP e incluso el tono de espera de llamada. Los generadores de contenidos ofrecían los servicios, que recibían su parte de la venta a cambio del canal y los clientes del operador.

Pero la relación comenzó a cambiar con la entrada de los OTTs (Over-the-tops), como WhatsApp, Facebook, Waze, Instagram, Netflix y Amazon. Estos servicios no reembolsaban directamente a los operadores y utilizaban la capacidad de la red, que cada año sigue creciendo debido a la demanda de acceso.

Las OTTs, a pesar de ser «depredadoras» con respecto al uso de la red, terminaron asociándose con los operadores, mediante el consumo de contenidos, sin descontar la franquicia y la implementación de la caché. Este es un negocio que está en constante cambio, con márgenes y ganancias agresivas, y una alta demanda de flexibilidad y gestión de los cambios.

Considerada como el nuevo oro de las empresas de telecomunicaciones, la capa de red está evolucionando cada vez más hacia una capa virtualizada o incluso compartida. Existe una creciente necesidad de expansión de la red, ya sea a través de la tecnología FTTH o incluso con la llegada del 5G, para proporcionar mucho más que una Internet más rápida, sino más bien un nuevo ecosistema listo para nuevos servicios. Las inversiones en esta capa nunca han sido tan altas. Incluso la operadora Oi en Brasil, durante la liquidación judicial, mantuvo el ritmo de inversiones en este segmento.

Recientemente hemos visto un gran movimiento de uso compartido de las redes 2G y 4G, para centrarse en las inversiones en fibra y 5G. Por ejemplo, tanto las telcos brasileñas Vivo como Tim están a favor del uso compartido de la red y quieren diferenciarse en el servicio al cliente y en los nuevos servicios.

Otras empresas de telecomunicaciones, de tamaño mediano, siguen con el dilema de qué camino elegir. O se preguntan si realmente deberían elegir algún camino. Evidentemente, pueden y deben elegir su planteamiento como empresa en un escenario cada vez más competitivo. Ser los mejores en redes o en servicios, pero con un enfoque y una administración distintos.

Nada impide que el mismo grupo económico tenga sociedades de cartera, pero cada uno debe seguir su propio camino, dados los retos del mercado, los márgenes comerciales y las presiones para obtener beneficios de sus accionistas. La separación de capas puede ser mucho más que una alternativa; puede ser una solución para los negocios y la supervivencia en el sector.

 

Ricardo Bassoi
ricardo.bassoi@nae.global

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