Enseña sin enseñar, el nuevo reto de la formación

Las estrategias basadas en la formación experiencial implican los cinco sentidos en el proceso de aprendizaje

En un mundo globalizado, la capacidad de obtener conocimiento se encuentra al alcance de todos y es cada vez más diversa, lo cual pone nuevos y mayores retos en el ámbito de desarrollo del talento.

Con las nuevas tecnologías, los que nos dedicamos al talento debemos perseguir estrategias innovadoras que garanticen que las personas que tenemos a cargo entiendan la importancia de los diferentes temas que impactan en la organización.

¿Cómo saber el camino que debo tomar entre tantas tendencias?

Muchas veces olvidamos algo fundamental y básico al tratar con personas: no debemos categorizarlas por igual. Pensar que las estrategias de capacitación impactarán exactamente igual en todos los colaboradores es regresar a la teoría conductual de estímulo-respuesta. Con el paso del tiempo, las áreas de talento hemos descubierto que formar va más allá de pararse frente a un grupo y leer diapositivas.

Formar y ofrecer conocimiento es la capacidad de que el mensaje que compartimos en las sesiones, cualquier medio o plataforma, sea una semilla que despierte la curiosidad de querer descubrir y seguir aprendiendo más sobre el tema.

Por otro lado se encuentran las audiencias. Según un estudio de Microsoft Corp, en los últimos 6 años la capacidad de atención de los seres humanos se ha reducido de 12 a 8 segundos. En pocas palabras, si no captas la atención de la audiencia en un intervalo de tiempo muy pequeño, va a perder el interés y su cerebro automáticamente lo detectará como “información inútil”.

¿Cómo aprender en la nueva era?

La respuesta es muy fácil: enseña sin enseñar. Generar estrategias que se enfoquen en el aprendizaje mediante vivencias, y que empujen a las personas a usar sus cinco sentidos para aprender, es la mejor manera de mantener su atención y despertar su curiosidad.

NetPartner comenta que el modelo 70/20/10 ha ayudado a empresas como Microsoft, Coca-Cola o HP, ya que se basa en que el 70% del aprendizaje profesional proviene de la experiencia, el 20% a través de las conversaciones y feedback, y el 10% de cursos estructurados.

La importancia de tener una metodología de aprendizaje basada en vivir experiencias garantiza atención e interés. Esto se debe a que en este modelo entran en juego mecanismos del cerebro reptiliano del ser humano, como la interacción y la kinestesia (movimiento).

Aprender adquiriendo nuevos roles, formando parte de otras áreas o teniendo reuniones con gente especializada, por ejemplo, son maneras de que los colaboradores no solo aprendan, sino que le den importancia al conocimiento adquirido.

Hoy en día estamos familiarizados con modelos como la gamificación, estrategia que ya hemos tratado en artículos anteriores con algunos de nuestros casos de éxito, y que potencia la retención de conocimiento, la concentración, el esfuerzo y la fidelización, entre otros valores, a través del juego. Este tipo de metodologías evidencian que la tecnología es una compañera inseparable del aprendizaje.

Un plan de aprendizaje vivencial más un buen modelo de gamificación establecerán una esfera de enseñanza que permitirá crear, retener y compartir el conocimiento.

 

Miguel Ángel Sánchez Cruz
miguel.angel.sanchez@naemexico.com

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